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Capítulo 1. Sin nervios no hay emoción.

Hace algo más de un año cuando cogí un micro por primera vez, si llego a saber todas las alegrías y momentos geniales que me iba a traer, estoy segura de que lo hubiese cogido mucho antes.

Era octubre, cines Capitol de la Gran Vía madrileña, me tocaba cubrir mi primera premiere, “El viaje de Arlo” en la que Manuel Carrasco ponía su música a la  banda sonora, de ahí que estuviese en la alfombra roja del preestreno. Esta foto no pertenece a mi primer reportaje pero el protagonista sí. Él fue la primera persona a la que le puse un micro delante. Ya os podéis imaginar mis nervios en ese momento, no sabes donde meterte, se te vienen mil (que digo 1000, perdón 5000 temas a la cabeza menos el tema que tienes que preguntarle) piensas en todo menos en lo que habías preparado en tu entrevista mental en la cabeza minutos antes de verle.

El momento en el que le tenía delante, lo primero que pensé fue…Y AHORA QUÉ? si me quedo en blanco… quedaré de panoli..? no seré profesional…? TRAAAAANQUILOS, no es ni la primera vez ni la última que una reportera se queda en blanco, simplemente hay que saber salir del paso (como buena profesional) y listo. Siempre con una sonrisa en la cara, empiezas con algo así como: Háblanos de tu trabajo Manuel, me han dicho que ha sido increíble en esta película! y en el momento en el que lanzas la primera, las siguientes ya vienen rodadas, creedme. Empiezas a empatizar con el protagonista, el truco es meterte en una conversación que tendrías fuera sin el micro y todo empieza a ser mucho más fácil.

Cuando vas a un preestreno de cine debes de tener siempre una batería de preguntas, deben diferenciarse siempre  las de los actores de la película de las de los invitados. Cuando estamos con los protagonistas siempre debemos centrarnos en el trabajo que están presentando (también está genial si le introducimos algún tema de actualidad y saber su opinión acerca de él). Un consejo que también os quiero dar: siempre está bien tener algún par de preguntas comodín pensadas para esos momentos incómodos en los que hay 3 segundos de silencio y no sabes por donde continuar. (Preguntas comodín: son aquellas que son prácticamente universales y nos valen para cualquier VIP, como por ejemplos, futuros proyectos que la solemos decir al final…)

LA ENTRADILLA de un repor,  es un tema con el que se debe de tener mucha paciencia. Si se tiene un buen día puede salir una a la primera y sin repeticiones pero como tengamos un poco regulero… puedes estar repitiéndola varias veces, pero lo bueno es que al final siempre hay alguna buena. Diría que lo mejor es traerla estructurada en la cabeza tal y como la quieres decir, pero hay muchas veces en la que te metes tanto en situación que te sale de manera espontánea y casualmente queda fenomenal.

Ponerse nervioso  es lo más normal del mundo, es síntoma de que te importa, y si te importa es porque te gusta. Ha pasado más de un año después de mi primera entrevista y lo cierto es que me siguen pasando  estas cosas, que si me toca repetir la entradilla varias veces, que si los focos nos dan en la cara y nos tenemos que mover de sitio, etc… Pero lo más importante de todo es que NUNCA SE PUEDE PERDER LA SONRISA EN UNA ENTREVISTA.

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